Detrás de la gran obra maestra


Capítulo 1.   No sé cómo sentirme 



Por Karen Tolentino.

23 de diciembre

Por las  angostas calles que tiene  la ciudad   y bajo un alumbrado  casi  inexistente , Daniel y su mejor amigo se dirigen a sus casas, después de un día agitado y lleno de emociones, la medianoche se hace presente  con  las callejuelas  totalmente vacías, seguido  del profundo silencio que envuelve su ciudad por la noche , a lo lejos se puede oír el débil sonido de  los perros   ladrando,   los cuales  están alerta del mínimo ruido que represente una  amenaza, más sin embargo Daniel y Sebastián se encuentran  sumergidos conversando y entre pláticas y carcajadas sus voces  producen eco por  las calles que recorren, hasta  que  llegan a un cruce dónde ambos se  tienen que  separar, Daniel se despide  de su amigo y sin más que decir sigue caminando ,cuando de pronto se da cuenta que está  totalmente sólo por las peligrosas calles de su ciudad, por lo que le domina  un profundo  miedo, por lo tanto decide apresurar el paso para llegar  pronto a  casa, mas  sin embargo  la verdadera pesadilla estaba por iniciar en su casa...


Al abrir la puerta a Daniel le invade una sensación muy  desagradable,  un ambiente  sombrío y frío envuelve su casa, lo primero que  ve  debido a la escasa iluminación, es que  una   de las  ventanas que  se hallan   en el segundo piso, se encuentra  rota, debido a ello Daniel  se aproxima para entrar a la casa , más sin embargo al dar un paso al frente   su pie chocó  con una botella, haciendo que Daniel   baje  la mirada al  suelo y se    percate que hay muchas   botellas de vidrio  regadas por  todos lados, la cuales le hacen   compañía    a   los   pedazos  de vidrios  que posteriormente han saltado  de aquella ventana, de modo   que las botellas se han apoderado del  patio delantero e  incluso llegan    hasta  el   jardín que se  encuentra en la parte trasera  de la casa, después Daniel se da cuenta que hay   mucha  ropa tirada y que está ha sido  arrancada de forma violenta  de los tendederos, además de darse cuenta que la poca iluminación es debido a que los 3  focos  encargados  de  iluminar el patio se encuentran en mal estado,  2 de ellos están totalmente rotos y uno  apenas  ilumina. Daniel mira  un  escenario que deja ver como si un  remolino violento hubiera azotado su casa, su corazón se acelera y por un instante  pasan  los peores escenarios, deduciendo la posibilidad de que unos ladrones han entrado a su casa a robar  y ¿ ahora qué hago? el joven piensa,  mientras empieza a sentir su cuerpo rígido y experimenta como su  temperatura corporal desciende,  sintiéndose   helado poco a poco, ¡Nooo mis papas!  piensa Dani  con horror ¿los habrán lastimado? oh a lo mejor todavía no han  llegado a la casa, se dice a sí mismo para tranquilizarse  y enseguida  siente  un pequeño alivio, pero y  si los ladrones aún siguen dentro de la casa ¿Qué hago? de pronto un golpe interrumpe los  pensamientos de Daniel, se oye dentro de la casa cómo un objeto cae al piso, esto  hace que el joven se  sobresalte y pueda  reaccionar , no puede ser, dice el joven  con una  voz baja y atemorizado, si hay  alguien en  la casa!, Daniel camina e  intenta asomarse por una de las ventanas de la casa,  que están cubiertas con cortinas y a pesar de existe  un pequeño hueco, por el cual se puede mirar, aun así  no logra ver  mucho y mejor  decide  dirigirse a la parte trasera de la casa, donde hay otra ventana que da hacia la oficina de su padre, al caminar hacia allá, se da cuenta  que  las cortinas no están  cubriendo el total de la ventana y dejan un   hueco que permite  ver dentro del interior  de la casa, Daniel se   asoma  y al mirar ve   a una persona sentada en la silla de su padre, aunque  solo puede ver  el  brazo, debido a que la silla se encuentra inclinada apreciándose solamente  el  enorme  respaldo, debido a ello, siente  por  instante un miedo, pero después piensa ¿será mi papa?, pero y   si no es él, alejándose un poco de la  ventana Daniel intenta  llamar a sus padres, pero no obtiene  respuestas, uno de los teléfonos está fuera de servicio  y al intentar llamar  al otro, nadie contesta, es por ello que vuelve  hacia donde está la ventana y se pone a  pensar  en  que va  hacer, hasta que decide llamar a la policía, en  el momento en  que empieza a marcar, el hombre  que estaba sentado se levanta, haciendo que Daniel se sobresalte, pero cuando esté  se termina por incorporar, se da cuenta  que es su  padre, por lo que  siente un gran alivio en su cuerpo, Daniel   decide correr a toda prisa a su casa para saber de una vez  qué es lo que  estaba sucediendo y entrando a la  oficina de su padre de forma  desmesurada  y gritando  ¡papá!, pero termina  frenando en seco y quedando  paralizado ante la figura de su padre, al ver la siguiente escena, la expresión que refleja el rostro de Alberto el padre de Daniel, es  una  mirada  perdida y vacía, pero a la vez  sus ojos  muestran un dolor sumamente profundo, su  cara se muestra  desmejorada y en sus  ojos  se dibujaban  unas   ojeras muy  marcadas; Daniel al mirar en ese estado a su papá, la voz se le corta dejando un enorme silencio en la  habitación, que se reanuda por   Alberto  el cual  dice   ¡hijo ya   llegaste! , más sin embargo  Daniel sigue paralizado y por unos instantes siente que el hombre que lo está mirando no es su padre, pero el sentimiento extraño  desaparece  al ver  que del brazo de Alberto  está  corriendo  sangre;  Daniel vuelve en sí reaccionando corre en su auxilio y de  deprisa  se dirigen al hospital más cercano.


Capítulo 2.  ¡Ha llegado navidad!  


Se subirá muy pronto…



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC)

Acerca del Blog